This article was originally written in English and translated into Spanish by Denise Perez.
Cuando imaginé mi graduación universitaria tras llegar por primera vez al campus en 2022, creía que un logro así vendría acompañado de una profunda sensación de conocimiento. Pensaba que, cuatro años después, tendría respuestas a preguntas que ni siquiera se me habían ocurrido hacer.
Para nada es así. La realidad es que solo sé unas pocas cosas.
Conozco que el trabajo duro no siempre equivale a lograr todo lo que uno sueña, pero te acerca lo suficiente como para que todo valga la pena. Sé que, aunque el mundo no gira a mi alrededor, debo estar atenta a las cosas en mi órbita que están bajo mi control y a las que gravitan justo más allá de ella. Sé que la amabilidad es lo más importante que una persona puede tener y el rasgo más fácil de olvidar.
Conozco a mis mejores amigos. Son personas a las que conocí hace ocho años y de las que sigo aprendiendo cosas nuevas cada día.
Cómo Arturo, la persona más generosa que he conocido, exagera cada historia, haciéndola más dramática con cada versión que tengo la suerte de escuchar. Lismariam se enoja cuando tiene hambre, pero nunca pierde el ritmo cuando se une a una broma demasiado elaborada. Fiorella odia estudiar, pero lo hace de todas maneras gracias a su determinación única.
Kricia, mi compañera de cuarto desde hace cuatro años y mi mano derecha, es a la vez cautelosa y arriesgada. Una fuerza imparable. No tengo ninguna duda de que este será uno de los muchos artículos que aún están por escribirse y que la mencionarán con gran admiración. Pero ninguno hablará de cómo ella ha visto (casi) todas las temporadas de Degrassi en esos sofás baratos, extrañamente cómodos, típicos de los apartamentos universitarios que vienen con muebles incluidos.
Desde Gianna y el rato que pasamos viendo Role Model en Union Green después de una reunión de trabajo, hasta Francisca, a quien conocí en el mismo Chick-fil-A que financió mi adicción a los Tru Fru en mi segundo año de universidad y que más tarde se convertiría en alguien con quien recorrí el laberinto del mundo de pre-law en FSU.
Conozco por qué mi mamá, la hermosa Yaimara Pérez, trabajó tan duro cuando llegó a este país para darme las mismas oportunidades que hoy me permiten sentarme y reflexionar.
Si consigo emular aunque sea una pequeña parte de su fortaleza, independencia, sentido del humor y personalidad a lo largo de mi vida, tal y como espero haber hecho estos últimos cuatro años, no habrá nada que no pueda lograr.
Al pensar en el tipo de relato que mejor representaría mi paso por FSU, me pareció obvio que el protagonista debía ser yo. Cómo ha cambiado mi definición de éxito a lo largo de ocho semestres. Mis logros, mis fracasos. Y todo lo demás.
Eso suena inauténtico porque, sinceramente, nada marcó mi paso por FSU tanto como las demás personas.
Cuando me apliqué al FSView, acababa de terminar de ver Sex and the City y, como cualquier otra joven que intentaba imitar a Carrie Bradshaw y su carrera como escritora en Vogue a 4,50 dólares por palabra, decidí probar mi suerte escribiendo. Lo que vino después no fueron los románticos torbellinos que inspiraban a Carrie, sino algo mejor.
Durante mis dos breves años en la sección de Views, tuve la oportunidad de escribir sobre temas que me fascinan y de conocer a gente nueva, cada persona tan interesante como la anterior. Las reuniones semanales de la redacción y los ineludibles plazos de entrega me ayudaron a apreciar la belleza de la estructura.
Justice y Cameron, con su paciencia infinita y su capacidad francamente asombrosa para mantener la compostura mientras dirigían a un equipo de editores y escritores hambrientos y apasionados, me dieron la libertad de experimentar con formas de escritura y liderazgo que no había considerado posibles.
También pienso en el breve pero fabuloso tiempo que compartí como coeditora con Salette, el futuro de la FSView, quien fundó la sección de español conmigo y me ayudó a conectarme con mi propio idioma y cultura en un lugar lejos de casa.
No voy a negar que el campus de FSU es una belleza. Las partes de Tallahassee que pude explorar con la FSView y en mi tiempo libre eran sorprendentemente encantadoras.
Aun así, para mí, la parte más definitoria de cualquier experiencia es la gente con la que interactúas. Me imagino que la mayoría de la gente en FSU tiene su propia Kricia. Tienen su versión de la sección de Views, una experiencia que les ayudó a reinventarse a sí mismos.
Gracias a este periódico estudiantil independiente, pude conocer facetas de este campus y descubrir eventos especiales, organizaciones y tradiciones que marcaron las experiencias de otros en FSU. Descubrir qué era lo que hacía que la experiencia de los demás en FSU valiera la pena hizo que mi propia experiencia fuera invaluable.
Desde lo bueno hasta lo malo, cada persona que tuve la oportunidad de conocer a lo largo de estos cuatro años me ayudó a convertirme en la persona que ayer cruzó el escenario de la graduación.
Denise Pérez es la editora de la sección Views de FSView & Florida Flambeau, el servicio de noticias independiente gestionado por estudiantes para la comunidad de FSU. Puedes contactar a nuestro equipo por correo electrónico en contact@fsview.com.
This article originally appeared on FSU News: ‘El corazón de mi experiencia en FSU’: Denise Pérez se despide en su último año
Reporting by Denise Perez, Views Editor, FSView / FSU News
USA TODAY Network via Reuters Connect



